Hace un tiempo reflexionaba acerca de cómo es que Abigail, Magdalena y yo llegamos a Te amo hasta matarme: humor negro del amor © a propósito de nuestros cincuenta posts, a propósito de la distancia, a propósito de nuestra amistad, a propósito de los cambios que hemos ido experimentando incluso en la corta vida de este blog.
Trataré de contar mi versión de los hechos (si resulta Rashomónico, es perfectamente natural).
Ocurre algo curioso en tanto que en distintos momentos de nuestras vidas nos hemos conocido de dos en dos sin presentaciones ni intermediarios, primero Magdalena y yo, luego Abigail y yo, y luego Magdalena y Abigail quién sabe si por la personalidad, las afinidades o el simple azar... el caso es que la cercanía no se desvaneció con los años a pesar de yo haber perdido contacto con ambas -duró unos siete años con Magdalena, y con Abigail unos cuatro después de los cuales vinieron intermitencias hasta el último año nuevo, la casualidad nos puso a Magdalena y a mí en el mismo escenario y al contarnos cosas, en ese reconocimiento mutuo salieron distintos temas, algunos tremendamente absurdos pero comunes a ambas -eso de las vidas paralelas no es una broma- y particularmente pintoresco resultó el tema del amor.
No tardamos en organizar salidas catárticas, noches en un bar tranquilo con alguna botella de vino a la voz de un cantante peculiar por el que podíamos silenciar nuestros temas varios minutos concentrada cada una en alguna luz vista a través de un vitral colorido, intercambiando luego los paralelismos de nuestra existencia, recuerdos, poemas, dudas y certezas.
Hubo entre esta variedad, siempre un tema que nos pareció particularmente de miscelánea y suscitaba especiales reflexiones pintorescas, el amor y sus reveses, las relaciones de pareja, las no relaciones de pareja, los amores, los temores, las metidas de pata, lo que se piensa y no se hace, lo que se hace sin pensar, los enganches, los diálogos absurdos, las personas con las que uno se encuentra en estas circunstancias... más de uno nos ha resultado un insólito personaje al que dedicábamos cierto tipo de análisis al comienzo serio luego desternillante que merecía ser contado.
Así surgió la idea de un blog, inicialmente fuimos Magdalena y yo, escribiendo y contando nuestras experiencias y reflexiones personales al respecto, riéndonos de nosotras mismas, riéndonos de las situaciones que no por ser algunas veces incómodas en su momento dejan de ser tontamente graciosas, las cosas que salen al revés o de manera absurda, salir de lo femeninamente correcto para expresar lo que pensamos todo el tiempo que no es necesariamente rosa o sensible, ser como somos en todas nuestras versiones y matices.
Abigail rápidamente desde el inicio calzó perfecto en el equipo. El reencuentro con Magdalena ocasionó además el feliz corte con la intermitencia en las comunicaciones con Abigail, con quien sostenía cada vez más conversaciones como las del tiempo en el que nos conocimos, las situaciones extrañas y la complicidad al analizar el comportamiento humano, siempre concluyendo en alguna teoría ingeniosa y ultrajocosa, nuevamente probando que lo femeninamente correcto (entre unas comillas gigantes) es algo a lo que se puede -y es más, se debe- escapar más que de vez en cuando para explicarnos ciertas situaciones en las que otros o -más gracioso aún- nosotras actuamos de manera absurda; gracias a ella nos quedó la receta idónea que el espacio necesitaba para tener el toque que queríamos.
Cada una tiene una forma de actuar, de pensar, se mueve en círculos distintos, rompe con mayor o menor frecuencia ciertas normas personales; así es como Te amo hasta matarme ha ido enriqueciendo su repertorio. Abigail, Magdalena y yo hemos cambiado varias cosas en nuestras vidas desde que se inició el blog, hemos ido variando nuestras perspectivas acerca del tema que nos convoca, hemos conocido a personajes cada vez más o cada vez menos thriller, la permanencia está en que venir aquí resulta siempre una descarga, una reflexión obligada, alguna carcajada espontánea, una indagación en nuestro interior y en el interior de las otras personas, una expresión necesaria de las cosas a nuestra manera sin censura ni vergüenza variando indistintamente -y no por locas- entre Candy y Mesalina tratando de hallar el justo medio y armonía entre ellos, nosotras y el amor.

5 comentarios:
Amén.
luv' ya'll XD
Ya todo está dicho.
Besos.
eva maria, que paso con un blog por ahi? :S
buuu
Este blog es realmente interesante.Debo decir que disfruté mucho leyendo este blog, fué muy entretenido en especial porque estaba buscando un blog que me permitiera mantenerme entretenida.
Muy bueno
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