En realidad esto para mí es un gran lío, tanto que no sé por dónde empezar. Debería ser fácil salir de esto y descifrarlo en un dos por tres, pero mi naturaleza extra-reflexiva (para estos casos) hace que la vida se me complique de más.
Empecemos por la maldición que me echó Magdalena algún tiempo atrás. Ella vaticinó que me sucedería lo mismo que a ella, que no me explicaría el porqué de los sucesos que acontecerían y que en verdad buscarle explicación sería en vano. Denomino a esto el "Síndrome de los 6 meses después" (basada en el tiempo en que supuestamente las cosas tomarían lugar). Ahora, atada a la maldición de Magdalena, estoy llena de porqués: ¿Por qué me encontré de pronto charlando con la persona menos esperada?¿Por qué la simpatía y el compartir una que otra situación se hizo costumbre? ¿Por qué exactamente esa persona? ¿Por qué ahora?...
¿Persona indicada? Pues no, en realidad no podría catalogarlo ni malo ni bueno. Sólo sé que si meses atrás me hubieran dicho que entablaría una conversación larga con él, pues me hubiera mostrado muy escéptica. Ahora, después de muchas horas de conversación me parece algo tan natural que me resulta difícil asimilar semejante espontaneidad para sostener esas chácharas que versan de todo, de nada, de quejas y demás cosas que vengan a la cabeza en el momento.
Empecemos por la maldición que me echó Magdalena algún tiempo atrás. Ella vaticinó que me sucedería lo mismo que a ella, que no me explicaría el porqué de los sucesos que acontecerían y que en verdad buscarle explicación sería en vano. Denomino a esto el "Síndrome de los 6 meses después" (basada en el tiempo en que supuestamente las cosas tomarían lugar). Ahora, atada a la maldición de Magdalena, estoy llena de porqués: ¿Por qué me encontré de pronto charlando con la persona menos esperada?¿Por qué la simpatía y el compartir una que otra situación se hizo costumbre? ¿Por qué exactamente esa persona? ¿Por qué ahora?...
¿Persona indicada? Pues no, en realidad no podría catalogarlo ni malo ni bueno. Sólo sé que si meses atrás me hubieran dicho que entablaría una conversación larga con él, pues me hubiera mostrado muy escéptica. Ahora, después de muchas horas de conversación me parece algo tan natural que me resulta difícil asimilar semejante espontaneidad para sostener esas chácharas que versan de todo, de nada, de quejas y demás cosas que vengan a la cabeza en el momento.
Odio no tener respuestas para estos casos, aunque sé que casi nunca las tengo. Esto de no explicarme cómo, cuándo, dónde o por qué me tiene fastidiada. Talvez saber el porqué me ayudaría a encontrarle más negativas a esto que de momento parece muy correcto, ayudaría a limitar la situación y sobretodo permitiría que yo siguiera creyendo que esto está simplemente errado. ¿será acaso muy tarde para descubrir razones? ¿Acaso esto de ignorar motivos es mejor? ¿Será que todo está muy claro y me empeño en cerrar los ojos?...
Me someto diariamente a un auto-interrogatorio y no hallo salidas. Que alguien me muestre la luz...porque al parecer yo ya no encuentro el interruptor!!!
