Hoy me he sentado a escribir después de mucho tiempo. La falta de tiempo y el ajetreo han hecho que me aleje varios meses de esta buena/mala costumbre que había adquirido. Para benéplacito personal, la buena sensación al dejar plasmado lo que se me ocurre aún no se ha ido.
¿Nunca les ha sucedido que alguien les dice que no puede estar solo? ¿Que necesita a su lado a alguien para poder ser mediana o completamente feliz? Pues yo me he chocado con varios y me pareció sumamente especial una conversación que sostuve con alguno de ellos. Había terminado con la novia (enamorada le decía él; yo prefiero el otro título) y estaba triste. No por la novia, sino porque estaba solo. Cuando lo oí decir "Solo", lo dijo como si eso fuese una maldición, como si el estado de soltería lo trajese abajo. Me preocupó sobremanera el muchacho, pero sólo le dije que era cuestión de aprender que de vez en cuando uno tenía que acompañarse de su sombra y que no por eso era necesario que anduviera por el mundo sintiéndose miserable.
No lo vi hasta un par de semanas después. Me lo encontré y me dijo que estaba mejor. Aún no encontraba con quien pasar sus días, pero por lo menos encontraba una que otra "distracción" eventual. Le aconsejé que se comprara un perro. "Total. Hasta compañía te hacen" le dije. Sólo sonrió y se fue.
Pasaron meses y no supe de él. Lo recordaba con cierta gracia porque la última vez que lo había visto fue cuando paseaba a un perro (2 teorías: o me hizo caso o era el perro de su nueva novia). Un día me llamó y salimos por un café. Me alegró verlo con mejor semblante pero me atemorizó su cercanía. De pronto se inclinó hacia mí (las mujeres sabemos de inclinaciones varoniles), yo retrocedí inmediatamente (What the hell? pensé). El sólo me dijo: "Disculpa. es la soledad que uno no aguanta..."
Habría olvidado esto, si no fuese porque hace unos días mientras leía a Saramago encontré un par de líneas que me trajeron a la mente a este personaje. En esas líneas se preguntaba qué era lo que llevaba a los navegantes a los puertos y a las mujeres a los muelles a encontrar amoríos pasajeros y carentes muchas veces de sentido. Se respondía así:
La culpa, si hay que decirlo,no es de las mujeres ni de los navegantes;
la culpa es de esa soledad que a veces no se aguanta,
también ella puede llevar al navegante al puerto y a la mujer al muelle.

4 comentarios:
No puedo ni quiero estar comigo,
quiereme, quedate
porque yo no me soporto...
Es taaaaaaaaaaan triste, que ni él se aguanta.
Oye, pero que chotero eso del perro, ah. Y que increíble que se lo haya comprado.
No está preparado para amar, sin duda. Para hacerlo, primero hay que saber estar solo y descubrir el verdadero defecto de la soledad, que, como todo en el mundo, es imperfecta.
Para vivir, primero hay que saber sufrir, chiquitines. Espero que tenga otras amigas, yo realmente no me acercaría a tí en bueeeen tiempo.
Cierto, aprender a aguantarnos y lidiar con nosotros antes de querer construir otras cosas.
Sin embargo, y ya saliendo del plano de las moralejas, supongo que alguna vez nos habrá pasado... sino que alguien tire la primera piedra.
Beso
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