a G, mi cronopia favorita
Todo empezó cuando ella me contó que prefería amar al que había moldeado, que no por casualidad tenía la cara de él y varias de sus actitudes pero mejoradas; era en cierta forma su creación, o una remasterización, a su gusto. Terminó diciéndome: "si Cortázar puede crear a sus personajes fantásticos, ¿por qué no puedo yo?"
Y yo me encuentro a favor por algo muy sencillo, todos tenemos un ideal metido en la cabeza! A veces tiene cuerpo, a veces no; a veces es la noción que salió de juntarse muchas cosas, a veces es la idealización de alguien que ya conocemos pero que nos gustaría que tuviera esto más y esto más y esto menos.
Yo no sé si se deba a nuestra condición de seres imperfectos en busca de lo circular, o si es una suerte de afán platónico (no en el sentido cursi, sino en el filosófico; mundo de las ideas versus realidad humana); el caso es que una pregunta que a todos nos han hecho alguna vez es sobre "el tipo ideal" y entonces nos hemos relamido y deslenguado para proporcionar una detallada descripción del individuo en cuestión, a veces tenemos ejemplos, a veces lo armamos como si fuéramos el Dr. Frankenstein y a veces simplemente damos la descripción de una poesía del siglo de oro español. Pero algo decimos.
A mí me han hecho la pregunta innumerables veces. Y con el tiempo, las respuestas han ido variando tremendamente. Antes hasta era importante que no fumara ni hiciera tal o cual cosa (el paradigma de la decencia), como decía una amiga "no fuma, ni toma, ni baila pegado". Pero las escasas últimas veces que he sido interrogada al respecto, me conformaba con decir que tuviera una escala de valores similar, en la cual estuviera resaltado el respeto y la sinceridad.
Sobre lo que uno puede responder a una pregunta que parece inocente pero que quizás al momento de ser hecha para el preguntón no tenga relevancia alguna, puede oscilar sin ofender entre "que sea como David Beckham" o "que sea como Benedicto XVI" sin que nada ocurra en el mundo. En castellano: cuando te preguntan una pelotudez, no quieren conocer tu respuesta real; sólo te están conversando.
Entonces a veces uno responde lo que le parece más correcto en una conversación sinsentido, por eso también tenemos discursos ya preparados.
La verdad de las cosas es que con el tiempo (y con el ensayo y error, la esperanza, y algunos ingredientes más) he ido secretamente construyendo ese ideal que es muy personal; y cuando leí a Cortázar, supe que me refería a un cronopio, ese ser verde y pegajoso, esos seres desordenados y tibios, [que] dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
Cuando me salí de la cuadrícula, tuve una revelación instantánea: no estaba en el mundo de las ilusiones y sin embargo me había encontrado a un cronopio. Cuando me acerqué para ver bien, me di cuenta que no era ni verde ni pegajoso, y que era algo más que un ideal, un humano! Es ahí donde adjetivos como respetuoso, sincero, y mil etcéteras son estrellas de segundo plano.
Existe entonces un mundo bisagra donde la ficción tiene su peso en sí y a veces es mejor que la realidad, o el efecto inverso; o el cruzado, que es lo que parece ocurrir en ese choque de identidades entre humanos, cronopios, ideales e idealizaciones.
Entonces cerrar el círculo en este punto significa ser consciente de algo muy puntual: el ideal puede trascender ante sí mismo y ser algo más, la versión remasterizada para mí es un humano -concreto, además-, que puede ser algo distinto a la sazón del cocinero.

1 comentarios:
¿Sabes? La fantasía es un lugar por defecto, la cual no tiene espacio cuando encuentras a alguien real, que no estaba en tus planes amorosos o eróticos. Desde ese momento no hay como ella y hasta se hace dueña de tus fantasías.
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