Mientras se besaban por enésima vez, ella continuaba soltándole el mismo rollo de hace 5 años, ése en el cual le decía con mucha convicción, que él era el único hombre que le había puesto un dedo encima, que había sido el primero y sería el último. Y él le creía.
Y se besaban unas horas más y según él se adoraban. La versión que yo oía mientras me confesaba sus fechorías era otra. Ella lo quería, es cierto (o al menos es lo que quiere creer), pero no podía dejar de engañarlo. Porque de pronto si aparecía alguien, cualquiera, un NN que le pareciera agradable a la vista y medianamente divertido, ella olvidaba su compromiso y veía en ellos lo que al novio le faltaba. El primero era tierno, el otro era gracioso, el tercero no era tacaño y así sucesivamente. Mientras tanto el novio tenía los cuernos más grandes que los de los venados de los documentales de National Geographic y ella le juraba amor eterno.
Puedo aguantar lo relatos, los sórdidos detalles de sus encuentros furtivos y las escandalosas, pero jocosas comparaciones y paralelos. Sin embargo, me faltó estómago para lo que oí la última vez. Llegó radiante y me dijo que su último amante era el conserje del lugar en donde trabajaba. (Juro que no es maldad, pero lo primero que pensé fue que se había enredado con Don Fermín. Secuelas de infancia supongo). Sea como sea, me causó gracia los grados de irreverencia a los que había llegado, pero como estaba feliz, asumí que había roto con el novio y empezado de cero con el muchachito aquél.
Pero no. Ella seguía con el novio porque, citándola textualmente, "le daba seguridad económica" y además él sabía hablar correctamente y el nuevo amante no. Porque al susodicho se le habían escapado unos "nadies""dijistes" y "haiga" entre las tertulias postamatorias (lo que demuestra de manera fehaciente que no hay nada como el silencio).
Espera. ¿Engañas a tu novio con el primero que se te cruza y encima te das el lujo de discriminarlo?¿A qué te refieres con "seguridad económica"?¿Cómo es que tu novio puede ser tan imbécil?...Habían tantas preguntas rondando esa conversación y ella sólo atinó a decirme:
"Para él yo siempre seré una santa, porque él cree que nadie más me ha tocado".
Diablos. En realidad no se trata de cuántos tipos le pongan la mano encima, sino de la facilidad para engañar al pobre infeliz aquél que piensa en casa e hijos con ella. Mientras le señalaba esos "detallitos", ella respondió con mucha convicción: "Pero yo lo quiero".
Y seguramente él le creyó.

1 comments:
el día de los inocentes a veces se prolonga
y se convierte en la semana de los inocentes
que a su vez es el mes de los inocentes
y los años ... maravillosos
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