Thursday, November 13, 2008

La Vero

¿Quién no ha oído hablar de Verónica Castro? Muchos podemos detestarla porque siempre era la damisela sufrida que añoraba estar con el galán de moda de Televisa y no podía, porque un obstáculo se interponía por un periodo de 3 ó 4 meses, que coincidentemente era el tiempo de duración de la telellorona. También teníamos a Andrea del Boca, que sufría con unos labios gruesos y enormes (lo que es sexy para uno, para el otro no lo es tanto), pero con otro acento. Y claro, la infaltable Lucía Méndez que era la secre de un tipo de cabello rizado y corpulento al que nunca le encontré un àpice de bueno. Sea como fuere, todas ellas sufren y mueren de amor, un amor febril que las lleva de la felicidad absoluta a la desdicha en 45 minutos de novela. Borbotones de emociones con patas las señoritas.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando cual transformer te metamorfoseas en un híbrido de las tres anteriormente mencionadas?¿Es bueno?¿Es malo? Pues si una no es la protagonista, no hay problema, checas la novelita de otros y hasta te burlas. Pero cuando te ocurre y tienes conciencia plena de lo que te sucede, sabes que andas tocando fondo, pero extrañamente parece no importarte.

Y es que padecer del síndrome de "La Vero", no es como ser rosa. Es un estado un tanto más agudo y alarmante. Hilos de baba involuntarios, sonrisas dibujadas y periodos de felicidad extrema cuado estás junto al tipo suelen ser características. Ahora bien, si se va sólo piensas en él:¿Qué estará haciendo?¿Habrá pensado en lo que dije?¿Le gustaré?, serán una de las tantas interrogantes del cuestionario mental. Si aún las cosas no se han concretado, entonces pensarás en qué hace falta para que todos los planetas se alineen y las cosas funcionen.

Es acaso enfermizo estar así?Puede que a los que veamos a la Vero del mes nos resulte vomitivo, pero para ella, andar caminando sobre nubes, imaginando la cantidad de hijos que procreará y pensando lo indicado, adorable y perfecto que el tipo es, será bueno y sobretodo suficiente.

3 comentarios:

Magdalena said...

enough now, darling.

Abigail said...

I'm glad darling.

Eva María said...

oh jees