Es cierto que este blog trata principalmente de (des)amores, tambíen es cierto que a veces nos desviamos un poquito para contar historias sin amor de hombres y mujeres insensatos. Pues esta entrada será una de estas veces en las que por no hacer algo productivo uno termina pensando en todo y en nada.
Ser mujer es complejo, los hombres no nos entienden y nosotras... tampoco. En la oscuridad de nuestras mentes hay caminos trazados, esquemas que se repiten, es decir, toda una serie de errores que cometemos consciente e inconscientemente. No puedo extenderme sobre el hecho de ser mujer porque sería emprender un viaje al fin del mundo de ida y vuelta, sólo tomaré un pedacito del pastel.
En la búsqueda del hombre ideal que todas hacemos sin cansancio, unas con más ímpetu que otras, nos tropezamos, nos revolcamos y nos topamos con diferentes clases de hombres. En otras palabras vamos a besar muchos sapos antes de encontrar al príncipe azul, he ahí el problema. La princesa besó a un solo sapo, no andaba besando cuanto sapo se le cruzara en el camino, si lo hubiese hecho la hubieran considerado una fácil.
Si un hombre y una mujer se conocen en un bar y esa misma noche se acuestan, él es un hombre soltero regular, ella sería una mujer liberal si nadie se entera y un poco puta si lo saben sus conocidos. Si este evento se repite varias veces en un año ya no es un poco puta sino puta a secas.
No es necesario dejar de besar sapos para evitar la etiqueta, no se trata de serlo o no, después de todo una puta de profesión es alguien que tiene huevos, no creo que sea un trabajo fácil y Dios debe saber que es necesario; se trata de no engañar ni utilizar a otra persona. Yo creo que lo primero es no sentirse puta, es decir no sentirse culpable por cada aventura que tienes, claro que tampoco se trata de atacar a diestra y sieniestra a cuánto hombre se te cruce en el camino.
Yo creo que se trata de ser sútil y discreta, pero sobretodo se trata de ser honesta. No te hace puta acostarte con alguien( a menos que te paguen) , no te hace puta besar a alguien, no te hace puta que alguien te lo diga, te hace puta jugar con las personas y tildar de puta a tu vecina.
Thursday, December 25, 2008
Cómo no ser puta y no morir en el intento
Sunday, December 14, 2008
Molotov
Muchas veces es un cliché decir "cuando te vi por primera vez, sabía que esto ocurriría". Se hace para otorgarle importancia al momento, o para reafirmar alguna posición, pero no porque realmente se supo desde un inicio. Muchas cosas devienen con el tiempo, dan pasos truculentos y se convierten en algo que está lejos del punto de partida, tanto real como imaginario.
Pero a veces vemos venir un desastre, quizás sea porque si encontramos pólvora, combustible, una botella de vidrio vacía y fósforos sobre una mesa, sabemos que existe un peligro inminente, así todos esos elementos se encuentren en estado de reposo. Así no exista la intención de ensamblar una bomba molotov. Basta un pequeño accidente, un pequeño descuido, una distracción o ponerse en automático y hacer las cosas sin pensar (eso que se dice dejarse llevar) para terminar volando por los aires hecho carnitas.
Yo lancé una molotov. Yo lancé varias. Más de uno quedó con quemaduras de tercer grado.
Estuvimos sentados en la mesa, y vi que estaban los elementos para la bomba. Advertí que había que moverlos, echar al water el combustible, dejar la botella para ser reciclada, echar la pólvora sobre la tierra, romper los palitos de fósforo. Pero no lo hice, nadie lo hizo. En la sección de quemados no todos pudieron ver lo que yo vi en ese momento. Porque hay cosas que se ganan con el tiempo, más bien con la experiencia; y esa es la base del asunto, el que ve el peligro tiene que armar el plan de contingencia y no quedarse a expectar, a ver qué pasa.
Originalmente fui buena, fui muy buena. Pero molotov tras molotov uno se convierte en terrorista. Y el terrorista sabe por anticipado el efecto que va a generar en otros. Sabe cómo atacarlos, sabe cómo volverlos locos. Sabe cómo dejar el lugar antes de que llegue la policía. Sabe poner cara de inocente en los edificios públicos. Sabe inspirar confianza.
Tiene una mirada siniestra y una sonrisa amplia. Y aprendió a vivir consigo y con sus malas artes. No tiene remordimiento y enseña a otros a fabricar más bombas y lanzarlas.
Muchas veces es un cliché decir "cuando te vi por primera vez, sabía que esto ocurriría". Muchas veces simplemente uno se acostumbra a jugar con la mente y activar comandos de fabricación en la mente propia y en la mente ajena. Muchas veces a uno le gusta observar de lejos cómo se queman y consumen las cosas, habiéndolo imaginado por anticipado.
Pero a veces vemos venir un desastre, quizás sea porque si encontramos pólvora, combustible, una botella de vidrio vacía y fósforos sobre una mesa, sabemos que existe un peligro inminente, así todos esos elementos se encuentren en estado de reposo. Así no exista la intención de ensamblar una bomba molotov. Basta un pequeño accidente, un pequeño descuido, una distracción o ponerse en automático y hacer las cosas sin pensar (eso que se dice dejarse llevar) para terminar volando por los aires hecho carnitas.
Yo lancé una molotov. Yo lancé varias. Más de uno quedó con quemaduras de tercer grado.
Estuvimos sentados en la mesa, y vi que estaban los elementos para la bomba. Advertí que había que moverlos, echar al water el combustible, dejar la botella para ser reciclada, echar la pólvora sobre la tierra, romper los palitos de fósforo. Pero no lo hice, nadie lo hizo. En la sección de quemados no todos pudieron ver lo que yo vi en ese momento. Porque hay cosas que se ganan con el tiempo, más bien con la experiencia; y esa es la base del asunto, el que ve el peligro tiene que armar el plan de contingencia y no quedarse a expectar, a ver qué pasa.
Originalmente fui buena, fui muy buena. Pero molotov tras molotov uno se convierte en terrorista. Y el terrorista sabe por anticipado el efecto que va a generar en otros. Sabe cómo atacarlos, sabe cómo volverlos locos. Sabe cómo dejar el lugar antes de que llegue la policía. Sabe poner cara de inocente en los edificios públicos. Sabe inspirar confianza.
Tiene una mirada siniestra y una sonrisa amplia. Y aprendió a vivir consigo y con sus malas artes. No tiene remordimiento y enseña a otros a fabricar más bombas y lanzarlas.
Muchas veces es un cliché decir "cuando te vi por primera vez, sabía que esto ocurriría". Muchas veces simplemente uno se acostumbra a jugar con la mente y activar comandos de fabricación en la mente propia y en la mente ajena. Muchas veces a uno le gusta observar de lejos cómo se queman y consumen las cosas, habiéndolo imaginado por anticipado.
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