Friday, March 25, 2011

No estaba muerto...

Si queda alguien que lea este blog que sepa que no nos hemos muerto, es sólo que nos hemos hecho viejas, con manías más marcadas, con obligaciones más pesadas y con vidas más acaparadoras. Supongo que así es la vida, que de eso se trata crecer, decir las mismas cosas de manera más inteligente pero sin entenderlas todavía del todo.
Lo importante, para no irme por las ramas, es que estamos vivas y yo sólo pasé por aquí para despejar una duda de la mejor manera que conozco, escribiendo.

De todo el zoológico que forman mis amigos hay un chico simpatiquísimo, un hombre que a mi parecer tiene clara la vida, de una inteligencia emocional envidiable, una calidad que es rara en cualquier ser humano. Un buen tipo. Hay también una chica, linda, gentil como ya no las hacen y sobre todo una mujer que no es histérica, cosa difícil de encontrar ahora que las mujeres sólo saben ponerse guapas con cosméticos y vestidos, y se han olvidado de maquillarse el alma. Una buena chica.

Si no hubiésemos nacido en este siglo, si tan sólo estuviésemos en la época de mi bisabuela o tatarabuela esto se arreglaría entre padres y herencias, sería un contrato donde los interesados no opinan. Estoy segura que a veces eso funciona mejor que la vía normal-actual.
Si no se tratara de seres humanos(al menos del lado occidental), si se tratara por ejemplo de perros, se arreglaría entre los dueños y también sería un "acuerdo" que terminaría en el cruce , o sea los encerraríamos un buena rato para que se crucen, pero vamos, tener un hijo ya no es ,para bien o para mal, una razón de unirte a una persona para toda la vida.

Pero ni vivimos en los mil ochocientos ni son animales domésticos ni tampoco quiero casarlos. Sólo me pregunto cómo hacer para presentarlos, para cruzarles los caminos y nada más, ¿Con qué pretexto hacerlo si no vivo en la misma ciudad que ellos?.
No me creo la Celestina ni me creo Cupido ni mucho menos, es sólo que me vi teniendo dos amigos geniales tanto que sería una pena que no salieran sólo porque no se conocen. Es inverosímil quizás y sin embargo no sé como meterme en la vida de los demás sin ensuciarme las manos. El ocuparme de mi vida y nada más que de ella me ha hecho torpe para cuestiones sociales, es decir, para involucrarme en la vida de los otros. Ojalá que el mundo si sea un pañuelo, ojalá que tengan suerte y que si no se encuentran que encuentren a alguien igual o mejor, porque ninguno ha tenido suerte o la he tenido pero poca y un poco puta.

1 comentarios:

Eva María said...

mmm... yo creo que las viejas celestinas se oxidan con el tiempo...
good luck para esta gente. Muchos odian Serendipity